El pasado sábado día 6 de Junio como ya viene siendo
tradición, la Torzida participó en las Justas Medievales de Hospital de Órbigo.
Una enorme fiesta medieval muy completa con actuaciones, música, pirotecnia, un
gran mercado medieval y el esperado desfile de antorchas.
El viaje fue como todos nuestros viajes en autobús, improvisando
parches, repiques y surdos, autoarranque por aquí autoarranque por allá,
canción que va canción que viene. Eso mismo pero más tarde. Llegamos un poquito
justos para nuestro primer pase a las 18:30 y fue por culpa de ir vestidos de
negro y no con el jersey rosa que nuestro autobusero andaba buscando por el
polígono de Santovenia.
Para compensar hicimos un pedazo de pasacalles que ¡casi
tiramos el puente de Hospital cuando pasamos por debajo! ¡Un buen candomblé
para recibir a los caballeros de las Justas! Que trajeron… ¡Cola!
Después del primer pase como siempre es el momento de ver el
mercado y hacer compras. Un quesito artesanal, unos instrumentos musicales…
Pero lo que apasionó a los Torzidos fue el puesto de malabares y diábolos.
Parecía que estaban contratados por el mercado.
Rematamos la tarde con nuestra cena que fue exquisita. Nos
trataron de maravilla y además en buena compañía. Para ti el marrón, yo me
quedo con el verde, pues el azul… Como el año pasado tuvimos que sacar a los
niños del hinchable para que los niños de la Torzida saltásemos un poco.
A eso de las 23:30 ya estábamos listos a la puerta de la
gran cena que amenizamos. No quisieron dar una torrija pero ya íbamos servidos
así que sólo aceptamos cerveza. El bolo en la cena fue espectacular como
siempre, cuesta ver al mestre y al resto de compañeros pero es un rato
espectacular.
Y nos lanzamos al gran desfile de antorchas en el que este
año nos acompañó un escupefuegos que iba calentándonos y asegurándose de
mantenernos a buen ritmo y que no parásemos a riesgo de ser achicharrados. Buen
Maracatú cruzando el puente y a prepararse para el último bolo de la noche.
A las 02:00 bien puntuales comenzamos a tocar y bailar en la
plaza del mercado. Una hora fantástica bien bailada y con un público entregado.
Cada uno puso su grano de arena para hacer un bolo inolvidable.
El año que viene más, ¿verdad? ¡
Arriba
Hospital!